Bochorno, celebraciones y alguna coronación

Este fin de semana ha dado mucho de qué hablar. La celebración del Festival de Eurovisión que lejos de quedarse en el continente europeo ya se ha convertido en un fenómeno transoceánico. Hablamos de Australia, quien desde hace años participa como país invitado dando la talla gratamente, al menos a nivel de espectáculo. Un espectáculo como el que hemos dado desde hace unos añitos, vergonzosa puntuación que de no haber sido por el voto telemático hubiéramos permanecido en el primer puesto comenzando la lista por atrás.

Y no parece que vaya a parar la cosa porque hoy también celebramos el cumpleaños de una de las artistas más longevas del mundo de la música: Cher. La artista norteamericana cumple hoy 73 años, Do you believe it?

Pero lo que realmente ha paralizado el mundo por completo ha sido la emisión este pasado domingo del último capítulo de Juegos de tronos, o Game Of Thrones para los más fanáticos. Comentadísimo ha sido final inesperado que no espoilearemos.

Nuestro orgullo patrio se despierta al saber dos cosas: una que nuestros castillos han sido los principales escenarios de la serie y por otro lado, que durante las dos últimas temporadas podemos decir que parte del vestuario ha corrido a cargo de la española Arantxa Vilas quien se dedicó a tratar las telas desde su estudio en Londres.

Basado en una indumentaria medieval-renacentista, la evolución del vestuario de las primeras temporadas ha sido magnífica. Una evolución marcada por el presupuesto que sin duda ha ido in crecendo y que en estas últimas temporadas ha sido espectacular, realista y ficticio ya que se ha hecho una relectura del vestuario real de la época sin llegar a ser reproducidos ninguno de los trajes.

Para quien aun no lo sepa, Daenarys es uno de los personajes principales de la serie además de tener una evolución supermarcada en su personaje, quien fue vendida como mujer de un villano pero que poco a poco se convertiría en una liberadora considerándose ella misma la mismísima reina.

      

Sansa, cuyas únicas pretensiones fueron las de reinar junto a un apuesto príncipe y a quien su evolución como personaje la lleva a una vida de desdichas y desafortunados matrimonios.

              

En cuanto a Cersey, otro de los personajes de la serie, fue la mujer del rey y madre del heredero. Acabaría por autoproclamarse reina tras las trágicas muertes de su marido e hijos.